
Palabras del Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont,
durante la presentación del proyecto ganador del Arco del Bicentenario
México, D. F., a 15 de abril de 2009 | Discurso
Es un honor para mí participar hoy, y más cuando lo hago en representación del Presidente de la República, en este evento que marca el inicio de la consolidación de este proyecto que representa primordialmente a la identidad nacional.
Hoy elegimos a un único ganador, pero hago extensiva mi felicitación y agradecimiento a todos los participantes por comprometerse a asumir los riesgos y a sumarse a esta tarea de introspección que México, como nación, realiza con motivo de la Conmemoración de su Independencia y su Revolución.
El Arco del Bicentenario nace de la voluntad conjunta de los gobiernos Federal y del Distrito Federal por rememorar las grandes luchas que cimentan al país en que hoy vivimos.
Pensar que se nos presenta simplemente un proyecto arquitectónico es demostrar estrechez de miras y de criterios. El Arco tiene un valor simbólico que va mucho más allá.
Buscamos construir un monumento nacional mexicano en el que todos y cada uno de los mexicanos se sientan representados, una manifestación típica y material de la unidad nacional.
El Arco del Bicentenario representa un homenaje a nuestra historia, aquella que compartimos todos, que nos construye y nos define; representa un recordatorio de los grandes pendientes que hoy tenemos como nación y que asumimos como gobierno, porque la igualdad, la equidad, la soberanía y la democracia no pueden ser sólo ideales, sueños o discursos. Deben vivirse y garantizarse plenamente como realidades.
Representa también nuestro derecho como generación de hacer propias las ideas que son nuestra convicción, que definen nuestro presente y trazan nuestro proyecto de futuro.
Representa un compromiso con el arte y los artistas de nuestro país y de nuestro tiempo, quienes, desde su creatividad, trazan el espíritu de nuestro entorno.
Pero principalmente representa la identidad nacional como ideal colectivo, una identidad fundada en la pluralidad que enriquece la vida democrática, que no conoce de intolerancia, de violencia, de disenso, sino construye la diversidad y fortalece el acuerdo y triunfa con la solidaridad.
Así, el Arco del Bicentenario es una especie de fotografía del momento que hoy vivimos, de la historia que nos construye y del futuro que hoy soñamos, de los ideales que nos heredaron y de los que heredaremos, de los pendientes y de los avances del país, de la diversidad y de la comunión de la Nación, de la inminente realidad de un país que se construye a través de su propio reconocimiento.
Habrá quienes piensen que la atención no debe ponerse en nuestro pasado, que las victorias y derrotas vividas no abonan a la construcción del país y de la vida democrática. Se equivocan, porque es precisamente la memoria la que nos brinda identidad.
La historia es lo único que nos pertenece a todos los mexicanos por igual. Sólo en la certeza de su conmemoración podemos encontrarnos todos reflejados, recordarla es constatarnos como comunidad.
Pero quiero ser muy claro: no me refiero a la historia nacional sólo como un entramado de ofensas y martirios, de víctimas y victimarios, de ultrajes, de injusticias, de sangre y de guerra; hablo de la historia como fuente de ideas y de convicciones, de identidad, de enseñanza y de consolidación, porque sólo el orgullo educado construye una nación unificada, consciente y con voluntad propia.
1810 nos hizo un país independiente y soberano, 1910 planteó la base para ser un país más justo y más moderno, 2010 debe volvernos un país más unificado y más solidario, un país con instituciones fortalecidas en las que hoy trabajamos.
Las reformas en materia de seguridad y la lucha que por ella libramos, la aspiración de lograr un sistema universal de salud para el próximo año, las vías extraordinarias para fortalecer la economía y abatir el sufrimiento social en tiempos de adversidad, son ejemplos claros del México que estamos construyendo y reconstruyendo.
El 2010 es la oportunidad de consolidar un México con instituciones renovadas, con proyectos legislativos reformistas, con una sociedad unida y segura, con gobiernos responsables.
Tenemos que acabar con la pobreza, con la desigualdad, con la inequidad, con la inseguridad, con la intolerancia, con el disenso destructivo.
Construyamos una Patria más justa, más libre, más ordenada, más democrática y más visionaria; hagámoslo juntos y que en cien años celebren este momento.
Gracias.
http://www.gobernacion.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=salaprensa&articulo=1453