
Una noticia reciente, publicada en el diario londinense The Guardian en su edición del 13 de febrero, anunciaba que la firma de diseño de Foster and Partners recortaría su plantilla laboral 350 empleos, es decir, una cuarta parte de la cantidad de personas que trabajan en sus 17 oficinas y se quedaría con 15 oficinas al rededor del mundo cerrando la de Kazakhstan y Rusia.
Esto nos da un panorama que debemos evaluar con toda precisión y realidad. La manera en que el mundo consume arquitectura, la economía que se contrae y la gran oportunidad que representan los momentos de crisis para crecer puede resultar en algo muy positivo.
Desde mi punto de vista, estos 350 arquitectos, podrían conformar unas 35 firmas de 10 arquitectos cada una en 35 países diferentes, teniendo el know how para prestar sus servicios como independientes. No sería lo mismo si se dispersaran en 350 empresas a nivel mundial, ya que el conocimiento adquirido sería fácilmente diluido entre el universo del que hacer arquitectónico.
Las economías que siguen creciendo como India, China, Brasil.; los países emergentes; o el gran déficit de vivienda que tiene el mundo en general está en espera de propuestas sustentables y que puedan luchar en contra de los altos costos que han dejado a millones de usuarios sin casa ante las hipotecas perdidas.
Sería prudente el pensar que todos estos despachos pudieran diversificar sus actividades en pro de un mundo mejor construido, sustentarble sobre la base de costos adecuados. Toda crisis representa un campo de oportunidad para replantearse, reinventarse y enfrentar de una manera positiva las nuevas condiciones del mundo y la forma en que usaran el espacio habitable.
Saludos,
Rubén Anguiano